Eli Lilly anunció el miércoles una drástica reducción en los precios de la insulina en Estados Unidos, indicando que recortará los precios de lista de sus insulinas más recetadas en un 70%, ampliará un programa que limita los gastos de bolsillo de los pacientes elegibles a 35 dólares al mes y reducirá el precio de su insulina lispro sin marca a 25 dólares por vial a partir del 1 de mayo.
El anuncio de la compañía representa uno de los cambios de precios voluntarios más significativos por parte de un importante fabricante de insulina y se produce en medio de años de presión por parte de pacientes, legisladores y médicos sobre la brecha entre el historial de fabricación de la insulina y los precios que muchos estadounidenses enfrentan en la farmacia.
Tres cambios de precio a la vez
Lilly anunció que reducirá los precios de lista de Humalog y Humulin en un 70% durante el cuarto trimestre de 2023. También disminuirá el precio de lista de su inyección de insulina lispro genérica a 25 dólares por vial en mayo, lo que, según la compañía, representa el precio de lista más bajo para una insulina de administración oral disponible en Estados Unidos. Según la empresa, Rezvoglar, una insulina basal de reciente lanzamiento, se ofrece a un precio de lista un 78% inferior al de Lantus.
El tercer componente es la ampliación del Programa de Ahorro en Insulina de Lilly. Las personas con seguro médico privado pueden usar una tarjeta de ahorro para limitar sus gastos de bolsillo en insulina a 35 dólares al mes, mientras que los pacientes sin seguro pueden obtener un límite similar a través del programa de la compañía. Lilly indicó que las farmacias minoristas participantes limitarían automáticamente los gastos de bolsillo a 35 dólares para las personas con seguro médico privado que utilicen insulina de Lilly.
Un reportaje contemporáneo del Washington Post señaló que esta medida se produce tras la persistente atención política a la asequibilidad de la insulina y podría ejercer presión competitiva sobre Novo Nordisk y Sanofi, los otros grandes fabricantes que dominan el mercado estadounidense de la insulina.
Un límite federal de 35 dólares ya cambió Medicare
El anuncio de Lilly coincide con la entrada en vigor de una nueva política federal que modifica el costo de la insulina para los beneficiarios de Medicare. La Ley de Reducción de la Inflación limita el copago de la insulina cubierta a 35 dólares mensuales en Medicare. Un documento informativo de los Centros de Servicios de Medicare y Medicaid (CMS) describe esta disposición como una de las protecciones inmediatas de la ley para el costo de los medicamentos, junto con otros cambios más amplios que se implementarán gradualmente a lo largo de varios años.
El límite máximo de cobertura de Medicare es importante, pero no llega automáticamente a todas las personas con diabetes. Quienes cuentan con cobertura de su empleador, seguro privado o no tienen seguro siguen sujetos a diferentes planes de beneficios y precios. El programa voluntario de Lilly está diseñado, en parte, para subsanar esta deficiencia para los usuarios de sus productos.
El gobierno federal ya había probado un modelo de insulina de 35 dólares a través de Medicare Parte D. El Modelo de Ahorro para Personas Mayores de la Parte D incentivaba a los planes y fabricantes participantes a ofrecer copagos predecibles para la insulina. La Ley de Reducción de la Inflación ahora convierte el límite máximo mensual en un beneficio obligatorio de Medicare, en lugar de una iniciativa voluntaria.
El precio de lista es solo una parte del mercado de la insulina
El anuncio también pone de relieve la complejidad de la fijación de precios de los medicamentos en Estados Unidos. El precio de lista de la insulina no es necesariamente el precio final que paga un plan de salud, un administrador de beneficios farmacéuticos o el paciente. Los fabricantes pueden ofrecer reembolsos y descuentos a los intermediarios, mientras que los gastos de bolsillo de los pacientes pueden depender de los deducibles, el coseguro y de si un producto específico está incluido en el formulario del plan.
Esto significa que una reducción del 70 % en el precio de lista puede tener distintos efectos en todo el sistema. Para un paciente sin seguro que paga casi el precio en efectivo, un precio de lista más bajo puede tener un impacto inmediato. Para un paciente asegurado con copagos fijos, el impacto directo puede ser menor. Para los planes de salud y los administradores de beneficios farmacéuticos, un precio de lista más bajo puede modificar la economía de los descuentos y las negociaciones de los formularios de medicamentos.
Un informe de Forbes describió la medida como una respuesta a las preocupaciones sobre la asequibilidad y un posible reajuste en un mercado donde los precios de lista elevados se han vuelto políticamente difíciles de mantener. La pregunta clave ahora es si los competidores igualarán las reducciones de Lilly y si los cambios generarán ahorros duraderos en todas las categorías de seguros.
La presión por la asequibilidad se está trasladando de las políticas al mercado
CMS ya había hecho hincapié en la reducción de los costos de la insulina en sus comunicaciones de inscripción a Medicare para 2023. Un comunicado de la agencia sobre el período de inscripción abierta destacó el límite de $35 mensuales para la insulina como un nuevo beneficio importante para los participantes de Medicare. La combinación de la legislación federal y las acciones de los fabricantes sugiere que la asequibilidad de la insulina está pasando de ser un debate político de larga data a cambios concretos en lo que los pacientes podrían pagar.
Sin embargo, los efectos no serán uniformes. El tratamiento de la diabetes varía considerablemente según el producto, la dosis y el tipo de seguro médico, y algunos pacientes utilizan insulina de más de un fabricante. Los programas de tarjetas de ahorro también tienen requisitos de elegibilidad y pueden exigir que los pacientes sigan pasos específicos para inscribirse. Los médicos y farmacéuticos seguirán teniendo que ayudar a los pacientes a encontrar las recetas que mejor se ajusten a sus necesidades y estén cubiertas por su seguro.
Las implicaciones económicas son considerables, ya que la insulina no es un medicamento opcional. Las personas con diabetes tipo 1 necesitan insulina para vivir, y muchas personas con diabetes tipo 2 dependen de ella para un control adecuado de la glucosa. Cuando los costos se vuelven inasequibles, los pacientes pueden racionar las dosis, retrasar la renovación de sus recetas o sacrificar la alimentación, la vivienda y otras necesidades básicas.
Una prueba para el resto de la industria
La decisión de Lilly cuantifica claramente el desafío competitivo: precios de lista un 70 % más bajos para Humalog y Humulin, un vial de lispro sin marca a 25 dólares y un límite máximo de gasto mensual de 35 dólares para muchos usuarios. Estos compromisos son más concretos que las promesas generalizadas de mejorar el acceso y ofrecen a los responsables políticos y a los pacientes puntos de referencia para evaluar a otros fabricantes.
El panorama general de los precios de los medicamentos también está cambiando. La Ley de Reducción de la Inflación inicia una serie de reformas de Medicare que incluyen reembolsos por inflación y negociación de precios futuros para ciertos medicamentos de alto costo. Si bien estas disposiciones funcionan de manera diferente a los recortes voluntarios de insulina de Lilly, aumentan la presión sobre los fabricantes para justificar precios que han subido mucho más rápido que los costos de producción.
El resultado inmediato es que uno de los mayores productores de insulina del país ha roto con la estructura de precios que caracterizó gran parte de la última década. Que esto se convierta en un cambio generalizado en el sector dependerá de la respuesta de la competencia, el comportamiento de las aseguradoras y la capacidad práctica de los pacientes para obtener los precios prometidos en la farmacia.