Un terremoto de magnitud 7,6, según las primeras evaluaciones, sacudió el sur de Panamá a las 12:56 p. m. hora local del viernes, causando daños en edificios, obligando a evacuaciones en todo el país y provocando horas de fuertes réplicas, pero las evaluaciones iniciales no encontraron víctimas mortales ni interrupciones sostenidas en el Canal de Panamá u otra infraestructura crítica.

Según el USGS, la ruptura superficial se produjo a unos 10 kilómetros al oeste-suroeste de Pitaloza Arriba, en la provincia de Herrera, a una profundidad de 10 kilómetros. Las estimaciones iniciales automatizadas situaron brevemente el sismo en una magnitud de hasta 8.0 antes de las revisiones; este tipo de ajuste es normal a medida que se dispone de más datos sísmicos. La ubicación, la poca profundidad y la intensidad hicieron posible un fuerte temblor localizado, a pesar de que el epicentro se encontraba a unos 200 kilómetros de la Ciudad de Panamá.

A última hora del viernes, las autoridades habían reportado daños estructurales y varios heridos, pero ninguna víctima mortal confirmada, Associated Press . El número de víctimas, relativamente bajo, seguía siendo provisional, ya que continuaban las inspecciones en las provincias centrales más cercanas al epicentro. Miles de residentes, no obstante, pasaron horas al aire libre mientras los funcionarios evaluaban viviendas, escuelas, carreteras y edificios públicos.

Una secuencia impactante, ni un solo shock

Al primer terremoto le siguieron decenas de réplicas. A las 15:25 hora local, el USGS registró un sismo de magnitud 6.6 al oeste de Río Grande, también a una profundidad de 10 kilómetros. La agencia le asignó a este segundo sismo una alerta amarilla, lo que indica que era posible que se produjeran víctimas y daños, pero que probablemente se mantendrían localizados.

El sismo principal y sus réplicas se originaron en una región sísmicamente compleja donde interactúan múltiples placas y sistemas de fallas. El director de geociencias de Panamá atribuyó la secuencia a la presión liberada a lo largo del sistema de fallas Azuero-Soná, según Reuters. Residentes de todo el país describieron temblores inusualmente prolongados; las autoridades indicaron que las vibraciones en la Ciudad de Panamá duraron aproximadamente 40 segundos. Una duración prolongada puede aumentar los daños, ya que las estructuras soportan ciclos repetidos de movimiento incluso cuando se encuentran lejos del epicentro.

Los daños se concentran en las provincias centrales

Los primeros informes más claros sobre los daños provinieron de Herrera, Los Santos, Veraguas y Coclé. Edificios se derrumbaron parcialmente cerca de la zona epicentral, se produjeron grietas en viviendas y sufrieron daños en estructuras públicas en Penonomé. El presidente José Raúl Mulino viajó a Penonomé mientras los equipos de emergencia iniciaban las inspecciones estructurales. Posteriormente, El País que varios estudiantes recibieron atención médica por heridas leves y que una persona fue rescatada, lo que subraya que la ausencia de víctimas mortales no significa que el evento haya sido inofensivo.

La distribución de la exposición ayuda a explicar por qué un gran terremoto no produjo de inmediato un número de víctimas mucho mayor. El epicentro se ubicó en una zona relativamente poco poblada, mientras que los densos distritos de rascacielos de la Ciudad de Panamá estaban más alejados. Reuters citó una estimación de exposición del USGS que indicaba que aproximadamente 43.000 personas experimentaron fuertes temblores, mientras que una población mucho mayor sintió un movimiento más débil. Es posible que las normas de construcción más estrictas en la capital también hayan reducido los fallos, aunque los ingenieros necesitarán inspecciones detalladas antes de llegar a conclusiones definitivas.

El canal, el aeropuerto y la mina evitan cierres prolongados

El Canal de Panamá continuó operando tras las inspecciones que no detectaron efectos inmediatos en el tránsito, un hallazgo crucial para el transporte marítimo mundial. El Aeropuerto Internacional de Tocumen suspendió temporalmente los vuelos mientras se revisaban sus instalaciones, y posteriormente reanudó sus operaciones. La mina de cobre Cobre Panamá también informó que operaba con normalidad, según Reuters. Estos primeros resultados redujeron sustancialmente el riesgo económico internacional inmediato derivado del terremoto, aunque las pérdidas locales seguían siendo inciertas.

Los cortes de energía afectaron a seis provincias y los daños en las carreteras dificultaron la circulación en algunas zonas. Es importante distinguir entre la resiliencia de la infraestructura nacional y los daños a las viviendas: un canal en funcionamiento no compensa los gastos de las familias cuyas casas sufrieron grietas ni los de los pueblos con iglesias, edificios gubernamentales y servicios públicos dañados. Los modelos preliminares de pérdidas del USGS señalaron un riesgo económico significativo, pero estas estimaciones rápidas abarcan un amplio rango y no sustituyen las evaluaciones sobre el terreno.

La amenaza de tsunami termina, pero persiste el riesgo de réplicas

El Centro de Alerta de Tsunamis del Pacífico advirtió inicialmente sobre la posibilidad de olas peligrosas en algunas zonas de la costa panameña. Conforme se acumularon las observaciones, el centro canceló la alerta e informó que no quedaba ninguna advertencia, aviso, vigilancia ni amenaza vigente; su mensaje final documentó el cambio. Esta cancelación eliminó un peligro, pero no puso fin a la emergencia sísmica.

Las réplicas pueden debilitar aún más los edificios ya dañados, provocar nuevos derrumbes y complicar las labores de búsqueda e inspección. No se puede predecir su momento ni magnitud exactos, y algunas cifras iniciales podrían revisarse a medida que los científicos analicen la secuencia sísmica. Por lo tanto, las autoridades se enfrentaron el viernes por la noche a dos tareas simultáneas: identificar las estructuras inseguras en las provincias centrales más afectadas y restablecer la confianza en el transporte, el suministro eléctrico y los servicios públicos.

La situación inicial en Panamá fue considerablemente mejor de lo que sugería la magnitud del sismo. La evidencia disponible hasta el viernes por la noche confirmó un fuerte terremoto superficial, daños estructurales localizados y una secuencia de réplicas sostenidas, además de mostrar que el canal, el aeropuerto y la mina no sufrieron interrupciones permanentes. La siguiente evaluación del desastre se basará en las inspecciones de edificios, el recuento verificado de heridos y las valoraciones de pérdidas a nivel de hogares, y no solo en la magnitud del sismo.