Bolivia eliminó el subsidio nacional al diésel luego de que los legisladores aprobaran un programa de préstamo de 1.900 millones de dólares con el Fondo Monetario Internacional, vinculando así un cambio inmediato y políticamente delicado en el precio del combustible a un esfuerzo de tres años para reconstruir las agotadas reservas del país. El presidente Rodrigo Paz declaró que el nuevo sistema de precios entraría en vigor de inmediato, según Reuters, que informó que Bolivia importa cerca del 90% de su diésel y había estado gastando aproximadamente 55 millones de dólares semanales para mantener bajo el precio.

La decisión busca reducir la escasez, el contrabando y la presión sobre el erario público. Además, supone una prueba directa para determinar si Paz puede implementar un programa de estabilización económica sin provocar otra ronda de protestas disruptivas. Por ahora, los subsidios a la gasolina se mantienen, mientras que el gobierno ha anunciado apoyo temporal para los hogares y las pequeñas empresas afectadas por el aumento de los precios.

Un préstamo que aún está pendiente de aprobación final

Ambas cámaras del Congreso de Bolivia autorizaron el acuerdo con el FMI antes de que Paz anunciara el cambio en el diésel. El programa proporcionaría 1.900 millones de dólares a través del Servicio Ampliado del FMI, aunque el directorio ejecutivo del Fondo aún debe dar la aprobación final, Associated Press . Esta distinción es importante: la votación del Congreso supera un obstáculo legal y político interno, pero no libera los fondos por sí sola.

El FMI describe este mecanismo como financiación a largo plazo para países con graves problemas de balanza de pagos derivados de debilidades estructurales. En el caso de Bolivia, el programa propuesto contempla una reducción del déficit fiscal, una gestión monetaria más rigurosa, una mayor flexibilidad cambiaria y reformas destinadas a mejorar la inversión y la productividad.

El gobierno afirma que el acuerdo podría ayudar a desbloquear más de 5 mil millones de dólares de otros prestamistas internacionales. Esta afirmación es plausible, pero no automática. El Banco Interamericano de Desarrollo y Bolivia anunciaron en enero un paquete aparte de 4.500 millones de dólares para el período 2026-2028, destinado a la protección social, la inversión privada, la infraestructura y el apoyo presupuestario. Los calendarios de desembolso y las condiciones de las políticas determinarán cuánto de ese financiamiento más amplio llegará y cuándo.

Por qué Diesel se convirtió en el primer objetivo

Bolivia ha vendido combustible en el mercado interno a un precio inferior al de importación. Esta política protegía a los consumidores y transportistas de las fluctuaciones de los precios mundiales, pero también obligaba al gobierno a encontrar los escasos dólares para pagar a los proveedores. La brecha se hizo más difícil de financiar a medida que disminuían las reservas de divisas y aumentaban las colas para repostar.

El ministro de Economía, Christian Morales, informó a los legisladores que las reservas internacionales netas ascendían a 3.170 millones de dólares, con tan solo 52 millones de dólares en activos líquidos, según un informe de Reuters. El programa del gobierno prevé alcanzar reservas de 6.000 millones de dólares para finales de 2026 y de aproximadamente 9.070 millones de dólares para 2031. Asimismo, proyecta reducir el déficit fiscal del 9,1% del producto interno bruto este año al 3,8% en 2028.

Esos son objetivos del programa, no resultados medibles. Eliminar el subsidio al diésel debería reducir el gasto público y las oportunidades de revender combustible subsidiado a través de las fronteras o en el mercado negro. Sin embargo, también podría aumentar rápidamente los costos del transporte y los alimentos, especialmente en un país sin litoral donde los camiones son fundamentales para el transporte de importaciones y productos agrícolas.

El apoyo económico atenúa, pero no elimina, el impacto

Paz anunció una ayuda económica de aproximadamente 79 millones de dólares para casi 3 millones de personas, además de créditos preferenciales para pequeñas empresas, según informó la AP. El gobierno también indicó que los ahorros derivados de la modificación de los subsidios se destinarían a escuelas, hospitales y otros servicios públicos.

La magnitud del ajuste sigue siendo incierta, ya que el gobierno aún no ha demostrado cómo se reflejará el nuevo precio del diésel en los contratos de transporte mayorista, las tarifas urbanas y la distribución de alimentos. Un precio unificado puede mejorar la oferta al hacer que las importaciones sean comercialmente viables, pero los hogares pueden experimentar el cambio indirectamente, incluso si no compran diésel.

Mantener los subsidios a la gasolina podría limitar la carga inmediata para los automovilistas privados. Además, permite que parte del presupuesto gubernamental para combustible permanezca intacto y abre la posibilidad de futuros cambios si resulta difícil alcanzar los objetivos fiscales y de reserva.

Las protestas son el principal riesgo político

Organizaciones sindicales, entre ellas la Central Obrera Boliviana, se han opuesto al programa del FMI y han advertido que los recortes de subsidios y la restricción del gasto público agravarán las dificultades. El gobierno ha argumentado que la escasez y una factura de importaciones insostenible ya imponen costos, especialmente a los consumidores que hacen largas filas para repostar o pagan precios en el mercado negro.

La disputa surge tras semanas de bloqueos viales que interrumpieron el suministro de alimentos, medicinas y combustible. Según Reuters. Legisladores de la oposición y organizaciones sociales afirman que las medidas de seguridad abordan los síntomas de la inestabilidad social, en lugar de sus causas económicas.

Esa historia hace que la implementación sea tan importante como el diseño de la política. Si el diésel se mantiene disponible de forma constante mientras la ayuda económica llega a los beneficiarios previstos, el gobierno podría consolidar el apoyo al programa en general. Si los precios suben antes de que se alivie la escasez, los opositores tendrán argumentos más sólidos para afirmar que los hogares están sufriendo las consecuencias sin recibir los beneficios prometidos.

Lo que debe demostrar el plan de estabilización

El siguiente hito formal es la decisión del directorio ejecutivo del FMI. Posteriormente, la atención se centrará en el calendario de los desembolsos y los parámetros de referencia asociados. Bolivia deberá demostrar que la reducción del déficit es sostenible, que las reservas son realmente utilizables y que las fluctuaciones del tipo de cambio no aceleran la inflación más allá de lo que el plan de apoyo social puede absorber.

La decisión sobre el diésel es, por lo tanto, más que una simple medida de fijación de precios del combustible. Es la primera consecuencia visible a nivel doméstico de una estrategia de estabilización internacional cuyos beneficios —reservas más sólidas, importaciones más fiables y acceso restablecido a la financiación— tardarán más en comprobarse. El gobierno ha actuado con rapidez. La cuestión central ahora es si la economía y el sistema político podrán asimilar esa velocidad.