WASHINGTON — La Reserva Federal elevó el miércoles su tasa de interés de referencia en medio punto porcentual, situándola entre el 4,25 % y el 4,50 %, lo que supone un descenso de ritmo tras cuatro aumentos consecutivos de 0,75 puntos, al tiempo que indica que la lucha contra la inflación probablemente requerirá tasas más altas durante más tiempo del previsto por las autoridades hace tres meses. El comunicado señaló que los continuos aumentos en el rango objetivo serán apropiados para alcanzar una postura lo suficientemente restrictiva como para que la inflación vuelva al 2 % con el tiempo.
Este pequeño paso no es una declaración de victoria. Las nuevas proyecciones económicas muestran una tasa de fondos federales mediana del 5,1 % a finales de 2023, superior al 4,6 % de la proyección de septiembre. Simultáneamente, las autoridades redujeron su pronóstico mediano de crecimiento real para 2023 al 0,5 % y elevaron la tasa de desempleo proyectada al 4,6 %, lo que ilustra la disyuntiva que el banco central está dispuesto a aceptar en su intento por mitigar las presiones inflacionarias.
La inflación está disminuyendo, pero sigue estando muy por encima del objetivo
La decisión sobre las tasas de interés se produjo un día después de que la Oficina de Estadísticas Laborales informara que el índice de precios al consumidor (IPC) subió solo un 0,1% en noviembre y un 7,1% en los últimos 12 meses. El informe del IPC fue mejor de lo que muchos analistas esperaban y marcó un retroceso continuo con respecto a la tasa anual del 9,1% alcanzada en junio. Los precios de la energía cayeron un 1,6% durante noviembre, mientras que los precios de los alimentos subieron un 0,5% y la vivienda siguió siendo el principal factor que contribuyó al aumento mensual.
Esa moderación le da a la Reserva Federal margen para reducir la magnitud de los aumentos individuales, pero no necesariamente el nivel final de las tasas. El presidente Jerome Powell enfatizó en su conferencia de prensa posterior a la reunión que la cuestión central es cuán restrictiva debe ser la política monetaria y cuánto tiempo debe mantenerse así. El Comité está tratando de separar el ritmo del endurecimiento monetario del resultado final: movimientos menores pueden coexistir con un pico final más alto.
El índice de precios de gastos de consumo personal (PCE, por sus siglas en inglés), la medida de inflación preferida por el banco central, también se sitúa muy por encima del objetivo del 2 %. Los participantes de la Reserva Federal proyectan ahora una inflación mediana del PCE del 3,1 % en 2023 y una inflación subyacente del PCE del 3,5 %, con una tendencia a que ambas se acerquen al 2 % en los años posteriores. Estas proyecciones son previsiones, no promesas, y los funcionarios han reiterado que los datos que se publiquen determinarán la política monetaria.
Un mercado laboral que no se ha enfriado lo suficiente
La otra cara del mandato de la Reserva Federal se mantiene inusualmente sólida. El informe de empleo de noviembre mostró un aumento de 263.000 puestos de trabajo no agrícolas y una tasa de desempleo que se mantuvo en el 3,7%. En la declaración del comisionado de, el crecimiento del empleo fue lo suficientemente amplio como para sugerir que la demanda laboral sigue siendo sustancial a pesar del aumento de los costos de endeudamiento y la desaceleración de la actividad en los sectores sensibles a las tasas de interés.
Para la Reserva Federal, esta fortaleza tiene dos caras. La continua contratación impulsa los ingresos familiares y reduce el riesgo de recesión, pero un mercado laboral ajustado también puede sostener el crecimiento salarial y la inflación en el sector servicios si la demanda de trabajadores sigue superando la oferta. Las autoridades están vigilando las vacantes, las renuncias, los salarios y la participación en la fuerza laboral en busca de indicios de que el desequilibrio se esté reduciendo sin un fuerte aumento del desempleo.
Las proyecciones de diciembre sugieren que los responsables de la política monetaria prevén cierto deterioro. La previsión de la tasa de desempleo media aumenta del 3,7 % a finales de 2022 al 4,6 % en 2023 y se mantiene en el 4,6 % en 2024 antes de moderarse. Si bien esto no se presenta como un objetivo de política monetaria, refleja la opinión de la Reserva Federal de que reducir la inflación probablemente implicará un período de crecimiento por debajo de la tendencia y una menor demanda laboral.
Los mecanismos de ajuste continúan
La nota de implementación ordena a la Reserva Federal de Nueva York mantener el rango objetivo de los fondos federales entre el 4,25 % y el 4,50 %, y ajustar las tasas administradas para mantener las condiciones del mercado monetario dentro de ese rango. Al mismo tiempo, el banco central continúa reduciendo su balance al permitir que los títulos del Tesoro y de las agencias venzan sujetos a límites mensuales.
Esta reducción del balance, junto con las subidas de tipos de interés, elimina parte del estímulo extraordinario generado durante la pandemia. El efecto combinado se aprecia con mayor claridad en los costes de endeudamiento. Los tipos hipotecarios, los costes de financiación empresarial y otros rendimientos del mercado han aumentado considerablemente este año, ralentizando la actividad inmobiliaria y afectando a la valoración de los activos incluso antes de que cada subida de tipos haya tenido un impacto total en las decisiones de gasto e inversión.
Las actas de la reunión de la Reserva Federal de noviembre mostraron que una gran mayoría de los participantes creía que pronto sería apropiado frenar el ritmo de las subidas de tipos. La medida del miércoles materializa ese criterio. Sin embargo, esas actas también dejaron claro que a los funcionarios les preocupaba más no hacer lo suficiente para contener la inflación que la imagen que proyectaría una desaceleración.
La cuestión política pasa de la velocidad a la duración
Con un rango objetivo de entre el 4,25 % y el 4,50 %, la Reserva Federal ya se encuentra en su nivel más alto desde 2007. En tan solo nueve meses, la Reserva Federal pasó de una política monetaria cercana a cero en marzo a una restrictiva, uno de los ciclos de endurecimiento más rápidos de las últimas décadas. Esta velocidad implica que la política monetaria aún está influyendo en la economía con cierto desfase temporal.
Las nuevas proyecciones demuestran por qué el Comité no está dispuesto a detenerse. Una tasa mediana del 5,1% a finales del próximo año implica un endurecimiento de la política monetaria con respecto al nivel actual y la imposibilidad de un retorno rápido a una política monetaria expansiva. Los funcionarios indican que, incluso si los aumentos futuros son menores, es posible que sea necesario mantener las tasas restrictivas hasta que exista evidencia convincente de que la inflación se está acercando al 2% de forma sostenida.
Para los hogares y las empresas, la distinción es trascendental. Si bien la era de los incrementos cada vez mayores de tres cuartos de punto puede estar llegando a su fin, el período de crédito caro continúa. Los datos del IPC de noviembre demuestran que la inflación avanza en la dirección correcta. La decisión de la Reserva Federal en diciembre indica que un informe alentador —o incluso varios— aún no es suficiente para concluir que el problema subyacente de la inflación se ha resuelto.