WASHINGTON — El presidente Joe Biden aprovechó un discurso televisado a nivel nacional el jueves para presionar al Congreso a favor de nuevas restricciones federales a las armas de fuego tras los tiroteos masivos en Uvalde, Texas, y Buffalo, Nueva York, pidiendo una prohibición renovada de las armas de asalto y límites a los cargadores de alta capacidad, al tiempo que reconoció que los legisladores podrían optar por medidas más específicas capaces de atraer apoyo bipartidista.

“Debemos hacer algo al respecto”, dijo Biden en su discurso del 2 de junio, pronunciado desde la Casa Blanca tras visitar a las familias de las víctimas en ambas comunidades. Instó al Congreso a restablecer la prohibición federal de armas de asalto que expiró en 2004; si los legisladores no lo hacían, dijo que al menos deberían elevar la edad mínima para comprar dichas armas de 18 a 21 años.

La Casa Blanca está pidiendo un paquete amplio

Las propuestas de Biden van más allá de los rifles semiautomáticos. Pidió prohibir los cargadores de alta capacidad, reforzar las verificaciones de antecedentes, crear o ampliar las leyes estatales de alerta temprana, exigir el almacenamiento seguro de armas de fuego y eliminar las protecciones legales que limitan las demandas contra los fabricantes de armas. También hizo hincapié en los servicios de salud mental y la seguridad escolar, presentando el tema como una combinación de acceso a las armas de fuego, prevención e intervención.

El discurso se produjo tras el ataque del 24 de mayo en la escuela primaria Robb de Uvalde, donde un pistolero mató a 19 niños y dos maestros, y el ataque del 14 de mayo en un supermercado de Buffalo, donde 10 personas perdieron la vida en lo que las autoridades federales investigan como un ataque con motivaciones raciales. El tiroteo del miércoles en un consultorio médico de Tulsa, Oklahoma, que dejó cuatro muertos, aumentó la sensación de urgencia en torno al discurso.

La magnitud de los tiroteos masivos ha ido en aumento. El FBI informó el 23 de mayo que había identificado 61 incidentes de este tipo en 2021, un incremento del 52,5 % con respecto a 2020 y casi el doble que en 2017. Esos 61 incidentes dejaron 103 muertos y 140 heridos, sin contar a los atacantes.

La Cámara de Representantes está actuando con mayor rapidez que el Senado

El mismo día del discurso de Biden, el Comité Judicial de la Cámara de Representantes aprobó el proyecto de ley HR 7910, la Ley de Protección de Nuestros Niños, por 25 votos a favor y 19 en contra. El acta oficial muestra que el proyecto de ley fue aprobado tras una sesión que duró todo el día y se dirige a la votación en el pleno de la Cámara.

La legislación incluye varias ideas que Biden destacó, como elevar la edad mínima para la compra de ciertos rifles semiautomáticos, restringir los cargadores de alta capacidad y establecer normas federales para el almacenamiento de armas de fuego. La representante Rosa DeLauro declaró el 2 de junio que el paquete también incorpora disposiciones sobre almacenamiento seguro, inspiradas en la legislación que ella misma ha impulsado.

La aprobación en la Cámara de Representantes parece más factible que en el Senado, ya que los demócratas controlan la cámara por una estrecha mayoría. Sin embargo, en un Senado dividido a partes iguales, la mayoría de las leyes importantes requieren 60 votos para superar la obstrucción parlamentaria, lo que hace que el apoyo republicano sea esencial. Esta realidad procedimental está empujando a los negociadores del Senado hacia un paquete legislativo más reducido que el solicitado por Biden o el propuesto por la Cámara de Representantes.

Las conversaciones bipartidistas del Senado se centran en áreas de acuerdo más específicas

Los senadores Chris Murphy de Connecticut, John Cornyn de Texas, Kyrsten Sinema de Arizona y Thom Tillis de Carolina del Norte se han consolidado como un grupo negociador clave. Un informe del 1 de junio sobre las conversaciones describió posibles áreas de compromiso, entre las que se incluyen incentivos para las leyes estatales de alerta roja, cambios en los procedimientos de verificación de antecedentes, financiación para la salud mental y medidas de seguridad escolar.

Las conversaciones son importantes porque involucran a senadores de ambos partidos, pero aún son preliminares. Murphy ha declarado que favorece restricciones más amplias, pero está dispuesto a negociar medidas que puedan asegurar votos republicanos. Cornyn ha recalcado que cualquier acuerdo debe proteger los derechos de los propietarios de armas que cumplen la ley. Por lo tanto, la legislación resultante del Senado, si la hay, podría ser sustancialmente diferente del paquete de la Cámara de Representantes.

Biden aprovechó su discurso para argumentar que las dificultades políticas no deberían ser motivo de inacción. También afirmó explícitamente que el objetivo no era confiscar armas de fuego a sus legítimos propietarios, un esfuerzo retórico para desvincular las propuestas que apoya de los debates más amplios sobre la posesión de armas en sí.

Nuevos datos federales muestran un problema más amplio de muertes por armas de fuego

El debate está impulsado por los tiroteos masivos, pero los datos federales de salud muestran que las muertes por armas de fuego van mucho más allá de esos incidentes. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades informaron en mayo que la tasa de homicidios con armas de fuego aumentó casi un 35 % entre 2019 y 2020, alcanzando su nivel más alto en más de 25 años. Las armas de fuego estuvieron involucradas en el 79 % de los homicidios y el 53 % de los suicidios en 2020.

Estas estadísticas complican un debate político que suele centrarse en las armas y circunstancias específicas de los ataques más visibles. Las medidas dirigidas a los tiroteos masivos pueden afectar solo a una parte de la carga total de mortalidad por armas de fuego, mientras que las políticas diseñadas para reducir el suicidio, la violencia doméstica y la violencia callejera implican mecanismos y poblaciones diferentes.

La administración también ha emprendido acciones que no requieren nueva legislación. En abril, el Departamento de Justicia anunció una norma definitiva sobre armas de fuego de fabricación privada, a menudo denominadas armas fantasma, con el objetivo de exigir el marcado y el registro de ciertos kits y armazones o receptores sin terminar que pueden convertirse fácilmente en armas funcionales.

Las próximas dos semanas pondrán a prueba si la indignación genera legislación

La cuestión legislativa inmediata no es si el Congreso puede elaborar propuestas; ambas cámaras ya las tienen. La cuestión es si los negociadores del Senado pueden definir un paquete lo suficientemente específico como para obtener al menos 10 votos republicanos, pero a la vez lo suficientemente sustancial como para contar con el apoyo de los demócratas.

El discurso de Biden reafirma el apoyo presidencial a la postura más amplia del debate. La votación del Comité Judicial de la Cámara de Representantes allana el camino para la aprobación de un proyecto de ley concreto. Sin embargo, es probable que las negociaciones en el Senado determinen si alguna legislación sobre armas de fuego podrá convertirse en ley.

Tras décadas en las que los tiroteos de gran magnitud han generado repetidamente un debate nacional sin producir amplias restricciones federales, la Casa Blanca presenta los sucesos de Uvalde y Buffalo como una prueba para determinar si esta tendencia continuará. La brecha política sigue siendo grande, pero la existencia de negociaciones bipartidistas activas significa que la siguiente fase no se medirá por discursos ni audiencias, sino por la capacidad de los legisladores para plasmar una demanda compartida de acción en un texto que obtenga los 60 votos necesarios en el Senado.