Un caza F-22 de la Fuerza Aérea derribó un globo aerostático chino de gran altitud frente a la costa de Carolina del Sur el sábado por la tarde, poniendo fin a un tránsito de varios días a través del territorio continental de Estados Unidos que obligó a posponer el viaje del secretario de Estado Antony Blinken a Pekín e intensificó las tensiones por las actividades de vigilancia chinas. El Pentágono informó que la aeronave disparó un único misil AIM-9X Sidewinder contra el globo alrededor de las 14:39 (hora del este) después de que este sobrevolara el agua, lo que permitió a las fuerzas armadas actuar sin exponer a la población en tierra a la caída de escombros.

El secretario de Defensa, Lloyd Austin, declaró que el presidente Joe Biden autorizó el miércoles a las fuerzas armadas a derribar el globo tan pronto como la misión pudiera completarse sin un riesgo indebido para los estadounidenses. En su informe del sábado, el Departamento de Defensa indicó que los comandantes concluyeron que derribarlo mientras permanecía sobre tierra firme representaba un peligro inaceptable debido al tamaño del globo y al campo de escombros que se esperaba de su carga útil.

El seguimiento comenzó antes de que el globo se hiciera público

El Pentágono reveló públicamente la existencia del globo el jueves, describiéndolo como una plataforma de vigilancia a gran altitud que se desplazaba por Estados Unidos. Un comunicado del Departamento de Defensa indicaba que el gobierno había detectado y estaba rastreando el objeto, y que estimaba que viajaba a una altitud muy superior a la del tráfico aéreo comercial. Las autoridades también afirmaron que estaban tomando medidas para evitar la recopilación de información confidencial.

En una sesión informativa celebrada ese mismo día , un alto funcionario de defensa declaró que el globo había sobrevolado recientemente Montana, estado donde se ubican campos de misiles balísticos intercontinentales, y que ya se había observado actividad similar con anterioridad. El funcionario se negó a detallar todas las medidas que Estados Unidos estaba implementando para limitar la recopilación de inteligencia, pero afirmó que el gobierno confiaba en que el objeto pertenecía a China.

Para el viernes, el globo se había desplazado hacia el centro del país. El secretario de prensa del Pentágono, el general de brigada Pat Ryder, declaró que seguía siendo maniobrable y continuaba moviéndose hacia el este, mientras las fuerzas armadas monitoreaban su trayectoria. Un informe indicó que, según estimaciones de las autoridades, el globo operaba a unos 18.000 metros de altitud y no representaba una amenaza física inmediata para las personas en tierra.

China lo llama dirigible civil

China refuta la descripción estadounidense. El viernes, el Ministerio de Asuntos Exteriores chino declaró que el objeto era un dirigible civil utilizado principalmente para investigación meteorológica, que se desvió de su ruta prevista debido a los fuertes vientos y a su limitada capacidad de maniobra. En su comunicado, Pekín lamentó que el dirigible hubiera entrado en el espacio aéreo estadounidense y afirmó que mantendría la comunicación con las autoridades estadounidenses.

Washington rechazó esa explicación. Funcionarios estadounidenses afirmaron que el globo tenía las características de una plataforma de vigilancia y señalaron que su trayectoria lo llevó sobre lugares sensibles. La discrepancia sobre el propósito es fundamental en la disputa diplomática: Pekín describe la intrusión como accidental de una aeronave civil, mientras que el Pentágono sostiene que el globo formaba parte de una operación de vigilancia.

El incidente interrumpió un intento planeado de estabilizar las relaciones entre Estados Unidos y China. El viernes, Blinken le dijo al alto funcionario chino Wang Yi que la presencia del globo constituía una violación irresponsable de la soberanía estadounidense y del derecho internacional, y que las condiciones no eran propicias para su visita a Pekín. El comunicado indicó que Blinken recalcó que el viaje se pospondría en lugar de cancelarse y que Estados Unidos mantenía su compromiso de gestionar la competencia de forma responsable.

El Ministerio de Relaciones Exteriores de China respondió el sábado que ninguna de las partes había anunciado formalmente una visita y acusó a algunos funcionarios y medios de comunicación estadounidenses de exagerar el incidente. En sus declaraciones , reiteró que la entrada del globo fue accidental.

La decisión de esperar suscita un escrutinio inmediato

La decisión del gobierno de retrasar el derribo del globo hasta que este llegara al Atlántico provocó críticas políticas inmediatas. Algunos legisladores argumentaron que la aeronave debería haber sido destruida antes, antes de que sobrevolara gran parte del país. Los funcionarios de defensa replicaron que las fuerzas armadas habían evaluado continuamente las opciones y que el riesgo de la caída de escombros superaba el beneficio de actuar sobre territorio poblado.

El Pentágono afirmó que el globo en sí no representaba una amenaza militar ni física durante su tránsito, pero eso no significa que las autoridades lo consideraran inofensivo. Estados Unidos tomó medidas no especificadas para proteger sitios sensibles y trató de obtener toda la información posible sobre la plataforma mientras permanecía en el aire. Por lo tanto, la decisión operativa implicó objetivos contrapuestos: limitar la recopilación de inteligencia, estudiar el sistema, preservar la seguridad pública y evitar una escalada derivada de un derribo en tierra.

La misión del sábado involucró aeronaves de varias bases y restricciones temporales del espacio aéreo a lo largo de la costa de Carolina. El F-22 disparó desde aproximadamente 58.000 pies de altura, mientras que el globo se encontraba entre los 60.000 y los 65.000 pies. El Departamento de Defensa informó que se desplegaron recursos de la Armada y la Guardia Costera para las operaciones de recuperación, que se centrarán en los restos que se encuentren en aguas relativamente poco profundas.

Una disputa sobre vigilancia se convierte en una prueba diplomática

La fase militar inmediata ha concluido, pero las cuestiones diplomáticas y de inteligencia apenas comienzan. La recuperación de la carga útil podría ayudar a los analistas estadounidenses a evaluar los sensores, el equipo de comunicaciones y las capacidades de recopilación de datos del globo. Mientras tanto, la explicación de Pekín se contrastará con las pruebas técnicas que recuperen los investigadores.

El enfrentamiento llega en un momento delicado. Washington y Pekín ya mantienen posturas divergentes sobre Taiwán, el control de los semiconductores avanzados, los derechos humanos, la actividad militar en el Indo-Pacífico y la guerra de Rusia en Ucrania. La visita prevista de Blinken tenía como objetivo, en parte, establecer límites a esa rivalidad tras la reunión entre Biden y el presidente chino Xi Jinping en Bali en noviembre.

Hasta la noche del sábado, varios hechos son claros: el globo entró y cruzó el espacio aéreo estadounidense; el Pentágono lo identifica como una plataforma de vigilancia china; China afirma que se trataba de un dirigible de investigación civil desviado de su ruta; Blinken pospuso una importante visita diplomática; y un caza estadounidense destruyó el globo al llegar al Atlántico. Lo que revele el equipo recuperado —y cómo ambos gobiernos gestionen las consecuencias— determinará si el episodio se queda en una intrusión aislada o se convierte en una ruptura más profunda en una relación ya de por sí difícil.