Donald Trump ganó las asambleas electorales republicanas de Iowa con aproximadamente el 51% de los votos el lunes, derrotando al gobernador de Florida, Ron DeSantis, por casi 30 puntos porcentuales y logrando el mayor margen de victoria en una asamblea republicana disputada en la historia política moderna del estado.
El Partido Republicano de Iowa inauguró un sistema de resultados para más de 1600 centros de votación en los 99 condados, donde los presidentes de distrito electoral reportaron los totales de votos para la elección presidencial a una plataforma centralizada. Los resultados estatales situaron a Trump muy por delante de DeSantis, la exembajadora ante la ONU Nikki Haley y el empresario Vivek Ramaswamy.
La Associated Press proyectó a Trump como ganador aproximadamente media hora después del inicio de las asambleas electorales, basándose en los primeros resultados y en los datos de AP VoteCast que mostraban una ventaja insuperable. DeSantis quedó en segundo lugar con poco más del 21%, Haley en tercer lugar con alrededor del 19%, y Ramaswamy obtuvo poco menos del 8% antes de suspender su campaña y respaldar a Trump.
Un resultado decisivo en condiciones inusualmente adversas
El resultado se obtuvo a pesar de una ola de frío ártico que hizo descender las temperaturas por debajo de cero en todo Iowa. La transmisión en vivo de Iowa Public Radio reportó una mínima de -8 grados en Des Moines, con sensación térmica de entre -20 y -30 grados. Dado que los participantes debían asistir en persona a una hora fija en lugar de votar anticipadamente o por correo, el clima supuso una prueba de participación inusualmente exigente.
No obstante, Trump ganó en casi todo el estado. Se impuso en zonas rurales, ciudades pequeñas y numerosos distritos suburbanos, demostrando una coalición más amplia que la que le valió el segundo puesto en Iowa en 2016. Haley obtuvo mejores resultados en algunas zonas urbanas y con población universitaria, y ganó por un estrecho margen en el condado de Johnson, donde se encuentra la Universidad de Iowa, mientras que DeSantis se apoyó en gran medida en una extensa organización sobre el terreno para mantener el segundo lugar.
El Iowa Capital Dispatch documentó la variación a nivel de condado, incluyendo distritos electorales alrededor de la Universidad Estatal de Iowa, donde Haley y DeSantis tuvieron una contienda más reñida. Estas excepciones no alteraron significativamente el resultado a nivel estatal.
El margen récord importa más que el voto en sí
Históricamente, las asambleas electorales de Iowa han premiado la organización y pueden generar resultados ajustados con múltiples candidatos. El margen de casi 30 puntos de Trump superó el récord anterior para una asamblea republicana competitiva, la victoria de aproximadamente 13 puntos que Bob Dole registró en 1988. Iowa Public Radio describió el resultado como histórico y señaló que DeSantis y Haley quedaron luchando por un distante segundo lugar.
La magnitud de la victoria refuerza la afirmación de Trump de que la contienda por la nominación republicana comienza con él como claro favorito a nivel nacional. Si bien no decide matemáticamente la nominación —solo se asigna una pequeña parte de los delegados en Iowa—, las primeras contiendas son importantes porque influyen en la recaudación de fondos, la atención mediática y la percepción sobre qué candidatos pueden conformar una coalición ganadora.
El clima frío también implica que el resultado refleja un electorado muy motivado, en lugar de una participación masiva al estilo de las primarias. Esto convierte a los caucus en una prueba de organización e intensidad, además de la preferencia por los candidatos.
DeSantis sobrevive; Haley mira hacia Nuevo Hampshire
Para DeSantis, el segundo puesto mantiene viva su campaña tras una fuerte inversión en Iowa. Su equipo visitó los 99 condados y construyó una sólida organización de campo diseñada para movilizar a sus simpatizantes según las reglas de los caucus. Un resultado por detrás de Haley podría haber debilitado considerablemente su argumento de ser la alternativa más fuerte a Trump.
El tercer puesto de Haley estuvo lo suficientemente cerca de DeSantis como para mantener su impulso de cara a las primarias de New Hampshire, donde el electorado incluye una mayor proporción de independientes y votantes con estudios universitarios. El Iowa Capital Dispatch informó que Haley comunicó inmediatamente a sus seguidores que participaría en las primarias de New Hampshire del 23 de enero.
Ramaswamy optó por un camino diferente. Tras obtener menos del 8% de los votos en Iowa, puso fin a su campaña y respaldó a Trump, consolidando aún más el apoyo al expresidente.
El sistema de caucus produjo un resultado rápido
El Partido Republicano de Iowa dedicó semanas a destacar un nuevo proceso de reporte de resultados tras el fracaso del sistema de informes de las asambleas electorales demócratas de 2020, que dañó la reputación del estado. Un informe del Iowa Capital Dispatch describió un sistema web de tres etapas que permitía a los presidentes de distrito electoral enviar, verificar y mostrar públicamente los resultados.
Esa infraestructura generó rápidamente un panorama general del estado el lunes por la noche. El anuncio inicial de AP provocó críticas de algunas campañas porque muchos participantes en las asambleas electorales aún no habían terminado de votar, pero la proyección se basó en una combinación de los resultados iniciales y datos de encuestas que mostraban que la ventaja de Trump era demasiado grande para ser superada.
El orden final fue casi tan importante como el ganador. Trump se aseguró un contundente primer lugar, DeSantis conservó por poco el segundo, Haley se mantuvo como una rival viable en un electorado de Nuevo Hampshire más favorable, y Ramaswamy quedó eliminado.
La carrera por la nominación ahora enfrenta una prueba diferente
Iowa premia la organización y la fuerza evangélica. Nuevo Hampshire utiliza primarias y permite que los votantes no afiliados participen en una contienda partidista, creando un electorado diferente. Esto significa que el 51% de los votos que obtuvo Trump en Iowa no se puede simplemente extrapolar al estado vecino.
Sin embargo, la magnitud de su victoria cambia la presión sobre sus rivales. DeSantis y Haley ahora deben demostrar no solo que pueden competir entre sí, sino que uno de ellos puede consolidar suficiente apoyo republicano anti-Trump para superar a un candidato que acaba de ganar la primera contienda por casi 30 puntos.
Los casos legales de Trump siguen activos, incluyendo la próxima revisión por parte de la Corte Suprema de su elegibilidad para la boleta electoral en Colorado, pero los votantes republicanos en Iowa no consideraron esos casos como un obstáculo para apoyarlo. Las encuestas a la entrada de las urnas, publicadas por medios de comunicación nacionales, mostraron que muchos votantes republicanos veían con escepticismo los procesos judiciales y seguían considerando a Trump apto para el cargo, incluso si persistían los problemas legales.
El resultado de Iowa, por lo tanto, va más allá de la simple asignación de delegados. Establece el primer punto de referencia del voto real en la contienda republicana de 2024. Trump llega a Nuevo Hampshire con una victoria por mayoría absoluta y un margen récord; DeSantis se mantiene en la contienda tras asegurar el segundo lugar; Haley obtiene un reñido tercer puesto en un estado donde espera un mayor apoyo. El número de candidatos es menor, el calendario se acelera y la responsabilidad de demostrar que se puede detener a Trump recae directamente sobre sus rivales restantes.