Todos los distritos escolares públicos de EE. UU. que reciben fondos federales fueron informados el viernes de que deben tratar la identidad de género de un estudiante transgénero como su sexo según el Título IX, lo que incluye el acceso a baños, vestuarios y otras instalaciones segregadas por sexo.

Las directrices conjuntas de los Departamentos de Justicia y Educación establecen que una escuela puede proporcionar instalaciones privadas a cualquier estudiante que las desee voluntariamente, pero no puede obligar a un estudiante transgénero a usar un baño o vestuario separado. Asimismo, instruyen a las escuelas a usar el nombre y los pronombres elegidos por el estudiante, proteger la información privada y permitir la participación en clases y actividades acordes con su identidad de género.

El documento no crea una nueva ley ni reglamento. Simplemente establece cómo los dos departamentos evaluarán el cumplimiento del Título IX, la ley de 1972 que prohíbe la discriminación por sexo en la educación financiada con fondos federales. Dado que la financiación federal está condicionada al cumplimiento, esta interpretación tiene consecuencias para las escuelas primarias, secundarias y universidades, incluso mientras los estados se preparan para impugnarla ante los tribunales.

La interpretación federal se extiende más allá de los baños

La carta de ocho páginas dirigida a los colegas indica que las escuelas deben responder con prontitud al acoso, mantener registros no discriminatorios y evitar revelar la identidad de género de un estudiante, salvo que la ley lo exija o el estudiante lo autorice. Una escuela no puede exigir un diagnóstico médico, un historial clínico ni un documento de identificación antes de tratar a un estudiante de acuerdo con su identidad de género declarada.

En cuanto a los baños y vestuarios, los departamentos rechazan las políticas basadas únicamente en el sexo asignado al nacer. Afirman que permitir que un estudiante transgénero utilice las instalaciones que corresponden a su identidad de género no viola el derecho a la privacidad de los demás estudiantes. Las escuelas pueden ampliar las opciones de privacidad, como cortinas, vestuarios individuales o horarios para cambiarse, siempre y cuando estén disponibles para todos los estudiantes y no se impongan solo a los estudiantes transgénero.

Las directrices tratan el deporte de forma diferente. Reconocen que la normativa del Título IX permite equipos separados por sexo e indican que las escuelas pueden considerar la identidad de género en ese contexto si es necesario para garantizar la equidad competitiva o la seguridad física. No establecen una única norma nacional para el deporte.

El anuncio conjunto de los departamentos estuvo acompañado de una recopilación de políticas que ya se aplican en varios distritos y estados. La fiscal general Loretta Lynch afirmó que no hay lugar en las escuelas para la discriminación por motivos de sexo, incluida la discriminación contra los estudiantes transgénero. El secretario de Educación, John King Jr., señaló que los educadores necesitan información para garantizar que todos los estudiantes puedan aprender en un entorno seguro.

Una guía política elaborada a partir de la práctica local

El documento complementario, Ejemplos de políticas y prácticas emergentes para apoyar a los estudiantes transgénero, se basa en distritos de California, Colorado, Connecticut, Iowa, Massachusetts, Nueva York y Washington. Aborda las transiciones estudiantiles, los expedientes, la privacidad, los nombres, los pronombres, las instalaciones, los deportes y la capacitación del personal.

Estos ejemplos demuestran que la postura federal ya se aplica en algunas partes del país. Algunos distritos designan a un miembro del personal de contacto para coordinar el apoyo durante la transición de género de un estudiante. Otros actualizan los registros internos, conservando los nombres legales solo cuando es necesario. Varios permiten que los estudiantes utilicen los baños y vestuarios que correspondan a su identidad de género y ofrecen alternativas privadas a quienes las soliciten.

El documento es de carácter consultivo, no un modelo obligatorio. Los distritos pueden optar por diferentes métodos administrativos, pero los departamentos señalan que el resultado no debe discriminar a los estudiantes transgénero ni someterlos a un trato desigual.

Un resumen legal contemporáneo para administradores escolares enfatizó que la carta llega a todos los distritos escolares públicos y vincula el acceso a los baños con la identidad de género. La responsabilidad práctica recaerá sobre los directores y superintendentes, quienes deberán traducir una interpretación federal de los derechos civiles en normas para las instalaciones, los registros y la interacción diaria.

Carolina del Norte traslada la disputa a los tribunales

La directriz nacional surge tras un enfrentamiento con Carolina del Norte por el Proyecto de Ley 2 de la Cámara de Representantes, que exige que las personas en edificios gubernamentales utilicen los baños que correspondan al sexo que figura en su certificado de nacimiento. El Departamento de Justicia afirmó que la ley viola las protecciones federales de los derechos civiles. El gobernador Pat McCrory demandó al gobierno federal el lunes, y el departamento presentó su propia demanda para bloquear la medida.

Al anunciar la demanda federal, Lynch calificó la ley de Carolina del Norte como discriminación patrocinada por el estado. McCrory afirmó que Washington estaba redefiniendo el sexo sin autorización del Congreso y argumentó que la política sobre el uso de los baños corresponde a los estados y las instituciones locales. Un informe del 9 de mayo sobre las demandas en competencia puso de manifiesto la principal división legal que probablemente se repetirá en todo el país: si las prohibiciones existentes contra la discriminación sexual abarcan la identidad de género.

La respuesta de la administración es afirmativa. La guía argumenta que cuando una escuela trata a un estudiante transgénero de manera diferente a otros estudiantes con la misma identidad de género, actúa en función del sexo. Los opositores sostienen que el Congreso entendió que en 1972 el término "sexo" se refería a las distinciones biológicas y que las agencias no pueden ampliar su significado mediante una guía.

Reuters informó el viernes que funcionarios de Texas, Arkansas y otros estados ya estaban condenando la directiva, lo que presagia litigios sobre la autoridad federal, el procedimiento administrativo y las condiciones asociadas a los fondos para la educación.

Un estándar de derechos civiles se une al federalismo

Quienes apoyan la medida la describen como una protección para un grupo pequeño y vulnerable de estudiantes que sufren acoso escolar, exclusión y obstáculos para llevar una vida escolar normal. Argumentan que obligar a un estudiante a asistir a una instalación separada lo marca como diferente y puede exponer información privada.

Los críticos invocan la privacidad, la seguridad y el control local, aunque la guía indica que las escuelas pueden ofrecer opciones de privacidad individual sin excluir a los estudiantes transgénero. Algunos funcionarios estatales también se oponen al método: una carta de orientación publicada sin el proceso de notificación y comentarios utilizado para las regulaciones formales.

La distinción entre directrices y leyes será fundamental. La carta indica que no añade requisitos más allá del Título IX, pero también se autodenomina «orientación significativa» y advierte que el cumplimiento de la interpretación de los departamentos es una condición para recibir financiación federal. Un análisis de la directiva del 13 de mayo señaló que no se trata de un decreto vinculante, si bien conlleva un riesgo implícito de incumplimiento o pérdida de fondos.

Las escuelas deben actuar ahora en medio de litigios sin resolver. Los administradores pueden revisar las políticas para ajustarse a la normativa federal, oponerse a ella siguiendo las directrices estatales o esperar a que los tribunales aclaren el significado de "sexo" según el Título IX. Cada decisión afecta a los estudiantes de inmediato.

La administración ha establecido una postura nacional sobre derechos civiles en términos directos: un estudiante transgénero debe ser tratado de acuerdo con su identidad de género en la escuela. La próxima disputa determinará si las agencias tenían autoridad para hacer esa interpretación y hasta qué punto el poder federal puede influir en los ámbitos más locales de la educación.